Valeria Mesalina, Messalina.

 

Tercera esposa del emperador Claudio con quien tuvo dos hijos, un varón y una hembra.

Fue una mujer de belleza envidiable, conocida por sus constantes infidelidades hacia su esposo con miembros de la nobleza, gladiadores, actores... y un sin fin de personalidades más.

Fue una mujer que tuvo una gran influencia sobre su marido, el emperador, incluso en la toma de decisiones políticas. No dudaba en manipular a éste para obtener toda clase de caprichos, incluso ejecuciones.

Mesalina dio rienda suelta a su lujuria y se convirtió en una  gran ninfómana llegando incluso a prostituirse. En un momento dado de su vida lanzó un reto al gremio de las prostitutas de Roma, retándolas a iniciar una competición en palacio durante la ausencia de Claudio.

Las prostitutas aceptaron el reto mandado a Escila de representante, la prostituta más famosa de Roma.

Esa noche Escila, tras haber sido poseída por veinticinco hombres se rindió ante Mesalina, quien llegó a atender a unos doscientos hombres sin llegar a sentirse satisfecha.

Mesalina consiguió que su esposo, Claudio, convenciera a Cayo Apio Junio Silano de que regresara a Roma. Cayo Apio era el amor de su vida y lo obligó a casarse con su madre para tenerlo cerca. Aún así, Apio no cedió ante las intenciones de Mesalina nunca la amó, y nunca la amaría. Mesalina al sentirse despreciada ideó un complot que acabó con la vida de su padrastro.

Mientras Claudio estaba fuera de Roma, en la isla de Ostia, Mesalina aprovechó para casarse con su amante, el cónsul Cayo Silio, y así tramar un complot en contra del emperador. Claudio se enteró de la bigamia de su esposa, y la condenó al suicidio, pero no pudiendo hacerlo fue decapitada a golpe de espada por un centurión.