La peor putada que te puede hacer la vida no es tan sólo la muerte, sino el largo camino que te lleva a ella. La peor putada que te puede hacer el destino es volverte viejo. Ya no sólo por las arrugas y las canas sino por lo pesado que se vuelve el cuerpo. Cuando tus piernas, tu espalda o tus brazos pueden ser la carga que arrastras cada día sin olvidarte de que un día fueron instrumentos indispensables para tu libertad.
Tu alma se encadena a un cuerpo viejo. Un cuerpo que ya no sirve y al que sin embargo intentas aferrarte con fuerza. No hay bastón para la vejez, hay cadenas que te sujetan como si fueras un títere, y si ya lo has sido durante toda tu vida por culpa de los sucesivos gobiernos que te llevaron a la decadencia ya no física sino económica pocas fuerzas te quedan para cortar las cadenas que te atan a ese prestidigitador.
Eso es lo que veo cada día. Ancianos abandonados por la sociedad, e incluso a veces por sus familias, que acuden a mi trabajo, muchas veces solos, en busca de la ayuda de esos titiriteros que mueven sus hilos a distancia por miedo a contagiarse de algo de humanidad.
Sigue habiendo muchos hombres y mujeres malas en la historia, sólo que esta historia, la de hoy en día, aún está por escribirse.

5 comentarios
Y yo que pensaba que ibas a contar que te estabas haciendo vieja, si eres una chavalina!!
La verdad es que me dan mucha pena cuando les veo solos por la calle, o vienen también a mi trabajo desvalidos, a expesas de lo que cualquier persona les pueda hacer o decir, porque no les queda otra que confiar en los demás para solucionar sus problemas y sus dudas.
Me dan mucha penita, la verdad. Cuando les veo, pienso en sus vidas, en cómo deben ser, pero a la vez me encuentro a mí misma suspirardo porque el día de mañana, llena de canas y de arrugas, pueda verme al lado de alguien que me haga más felices esos días... Que si es triste la soledad, no quiero saber cómo es sufrirla de mayor...
Un besazo, guapetona!
Parece que nos acostumbramos a ver las cosas hasta que acaban siendo normales. Luego pasamos de la costumbre a la indiferencia, y más tarde a la frialdad. Algunos tardamos más en acostumbrarnos a esta crueldad y otros menos. Depende del grado de no evolución del ser humano.
Otro beso para ti ;)
Pero mujer... el envejecer es parte de vivir, como la de morir. Todo forma parte de todo, no hay una cosa sin la otra. Si tu quieres vivir, a cambio tendrás que envejecer. Ahora si... que te avandonen estilo puretilla que vimos ayer en el hiperidno... eso ya es otra cosa, eso no es culpa de ser viejito, sino de haber pario a un desgraciad@. Y eso de ser desgraciado o hijo de ....... no es culpa de la vida, eso ya va en uno mismo, al igual que las pobres ancianas que ves en tu trabajo, a mi tambien me darían pena si las viera en mi trabajo. No se si a ellas les gusta saber que nos dan pena, pero bueno, es pena en un sentido maternal. A lo mejor el grado de no evolucion del ser humano, nadie lo tiene tan lejos, solo uno intenta que las cosas no les hagan daño y por eso lo intenta ignorar, perosnas como tu, que te dan pena, los hijos que los avandonan de esas maneras, esos si que no tienen ningun grado de ser humano.
Creo que me lio... bueno mon amour (la lectura de la llave de sarah me tiene inoptizada) ten buen día y no se te vuelva loca la chabeta. Mil y un besuco.
No es buenos tener tanto corazón, y no lo digo por mi, no me considero mejor persona por sentir lástima de los que lo pasan peor, simplemente digo que no es bueno tener tanto corazón.
tener el corazón grande no debería ser un problema para quien, como tú, está acostumbrada a sembrar de humildad y templanza sus escritos. (al menos los cuatro que he leído para saber quien eras..)
la vejéz no debería sorprendernos.. con el paso de la vida,
sin embargo si que he de admitir que con el paso del tiempo mis articulaciones (en especial mis rodillas), me recuerdan que jamás volveré a derrochar la energía de mis veinte, mis treinta.. o mis cuarenta..
un saludo, gracias por tu visita a mi casa, estás (estaís), invitada-s..
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