“ Si volviera a nacer cometería los mismos errores”....

Pues hay que ser tonto. Nunca entendí esta afirmación porque si cometes los mismos errores aún sabiendo que son errores no sólo no has aprendido nada sino que pones de manifiesto tu inteligencia.

Puede que, si volviera a nacer, cometiera alguno de esos errores por pasión, por persistencia por cabezonería... pero no todos los errores son dignos de ser repetidos. Ni si quiera en una vida nueva acabadita de estrenar.

Tropezaría con alguna de esas piedras del camino que no vi, pero más por despiste que por masoquismo, pero haría las cosas de otra manera. Si vuelvo a tropezar, probablemente, en el noventa por ciento de los casos, actuaría de forma diferente.

Nunca dejaría las cosas a medias, a no ser que de verdad no valiera la pena continuarlas. No perdería el tiempo en cosas triviales y me aferraría un poco más a lo dogmático sobretodo en el momento esponja de nuestra vida. De los tres a los 9 años, cuando absorbemos todo y entendemos todo lo que se nos explica e incluso lo que no se nos quiere decir.

Con tres años la materia prima es muy buena. Luego con el desuso se oxida y con el tiempo se vuelve material defectuoso. Probablemente esto pueda ser reversible, pero yo aún no he encontrado la forma de darle la vuelta a tanto tiempo perdido, sobretodo intelectualmente hablando. El caso es que me hago vieja, lo cual no quiere decir que sea vieja ni que me sienta vieja, pero evidentemente con el paso de los años no nos hacemos más jóvenes, más niños a lo mejor sí, en algunos casos y en algunos aspectos, pero no más jóvenes.